Además de la selección de alimentos y sus porciones, existen prácticas clave para reducir el impacto ambiental de nuestra dieta:
- Optar por productos locales y de temporada. Disminuye la huella de carbono del transporte, apoya la economía local y suele ser más económico.
- Planificar raciones y compras. Evita el desperdicio alimentario.
- Almacenar y congelar correctamente. Prolonga la vida útil de los alimentos y facilita su consumo posterior.
- Comprar a granel con envases reutilizables. Reduce el uso de plásticos y empaques innecesarios.
- Aprovechar las sobras. Transformarlas en nuevas preparaciones o congelarlas para su uso futuro.
- Priorizar el consumo de alimentos vegetales. Su producción genera menor impacto ambiental. La reducción de productos animales debe ir acompañada de alternativas nutritivas adecuadas.
- Alternar semanalmente los alimentos de un mismo grupo. Favorece la variedad de nutrientes y el equilibrio dietético.
La implementación de estos hábitos no solo mejora la calidad de la dieta, sino que también contribuye a reducir las emisiones asociadas a la producción y transporte de alimentos.
Los dueños de Grupo Kosmos: el conglomerado empresarial de servicios alimentarios más grande de México, se muestran a favor de pequeños cambios, como estos, que posibilitan que tanto consumidores como negocios gastronómicos cuiden del planeta mientras ofrecen opciones nutritivas y atractivas.