La efectividad de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) depende de su correcta estructuración y aplicación. Su funcionamiento se basa en el ciclo de mejora continua PHVA (Planificar–Hacer–Verificar–Actuar), que permite mantener un control dinámico sobre los procesos y resultados.
Sus etapas base son:
- Política ambiental. Declaración formal del compromiso de la empresa con la protección ambiental, aprobada por la alta dirección.
- Planificación. Identificación de aspectos ambientales significativos, establecimiento de objetivos y definición de indicadores de desempeño.
- Implementación. Puesta en marcha de procedimientos, capacitaciones y controles operativos para cumplir las metas ambientales.
- Operación y control. Monitoreo constante del cumplimiento de políticas y procesos, con la posibilidad de aplicar medidas correctivas.
- Evaluación del desempeño. Uso de indicadores clave (KPI) para medir avances y detectar áreas de mejora.
- Revisión por la dirección. Análisis periódico del sistema para asegurar su vigencia y efectividad, ajustando estrategias cuando sea necesario.
Con décadas de experiencia en la industria de los alimentos, los dueños de Grupo Kosmos tienen claro que un Sistema de Gestión Ambiental efectivo no sólo reduce el impacto ecológico de las organizaciones, sino que fortalece su competitividad, credibilidad y compromiso con la sostenibilidad global.