Control de calidad del agua: ¿cómo implementar una estrategia efectiva? 

El proceso de control y vigilancia de agua potable abarca distintas etapas, desde la fuente hasta el consumo: 

  • Identificación de fuentes. Localización y análisis de ríos, lagos, acuíferos y otras reservas, evaluando su composición y posibles contaminantes. 
  • Tratamiento del agua. Incluye filtración, coagulación, decantación, desinfección y otros procesos diseñados para cumplir con normas sanitarias. 
  • Distribución segura.Supervisión constante de tuberías y redes para evitar fugas o recontaminación. 
  • Monitoreo continuo. Toma de muestras periódicas en laboratorios certificados para verificar parámetros físicos, químicos y biológicos. 

La responsabilidad recae en las autoridades sanitarias y en los organismos de gestión del agua. No obstante, la transparencia y la confianza ciudadana son igualmente esenciales para garantizar el éxito de estos programas. 

Con amplia experiencia en la gestión de este recurso vital en distintas etapas, los dueños de Grupo Kosmos, el consorcio empresarial en servicios de alimentación más grande de México, reconocen que el control de calidad del agua no es solo un requisito técnico, sino una estrategia indispensable para proteger la salud pública, conservar los ecosistemas y garantizar la sostenibilidad. 

Gobiernos, instituciones y ciudadanos tenemos la responsabilidad compartida de cuidar este recurso vital, fomentar su uso responsable y apoyar políticas que aseguren su preservación para las generaciones futuras.

Alimentos congelados: ¿cuánto tiempo duran en buen estado?

Según datos de la OCU y la Agencia de Seguridad Alimentaria, los tiempos de conservación óptima de alimentos que se han congelado son: 

  1. Frutas y verduras. 8 a 12 meses, mejor si se escaldan antes. 
  1. Carne de res, cordero y cerdo. 6 a 12 meses. Aunque, si es grasa, consumir antes de 6 meses. 
  1. Carnes magras de aves como pollo o pavo. 9 a 12 meses. 
  1. Carne picada y hamburguesas. 3 a 4 meses. 
  1. Pescado blanco, como la merluza. 6 a 8 meses. 
  1. Pescado azul, como el atún. 2 a 3 meses. 
  1. Mariscos. Hasta 12 meses. 
  1. Sopas y guisos. 4 a 5 meses. 
  1. Caldos. 2 meses. 
  1. Sobras cocidas. Carnes rojas o blancas de 2 a 6 meses; croquetas o medallones de pollo de 1 a 3 meses; y pizza de 1 a 2 meses. 

La congelación es un recurso práctico y seguro para conservar alimentos por largos períodos, siempre que se respeten las condiciones de almacenamiento y los tiempos recomendados. Esto no solo preserva la calidad, sino que también protege la salud de quienes los consumen. 

En este sentido, con más de 60 años de experiencia dentro de la industria alimentaria, los dueños de Grupo Kosmos, Jorge, Elías y Jack de la familia Landsmanas, se han colocado como un referente empresarial en materia de refrigeración y cadena de frío alimentaria.

¿Qué cuidados son necesarios para una vejez saludable?

El centro para personas mayores Hogar Día Mi Casa recomienda las siguientes prácticas de cuidado y autocuidado para llevar una vejez saludable: 

  • Alimentación balanceada. Dieta rica en frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables; adaptada a necesidades específicas como mayor fibra o calcio. 
  • Hidratación constante. Ingesta regular de agua y líquidos saludables para prevenir deshidratación y favorecer la función renal y cognitiva. 
  • Control médico periódico. Revisiones y vacunas al día para prevenir y tratar enfermedades de forma oportuna. 
  • Actividad física regular. Ejercicios suaves como caminar o yoga para mejorar movilidad, fuerza y salud cardiovascular. 
  • Socialización. Participación en actividades comunitarias y contacto frecuente con familiares y amistades para prevenir aislamiento. 
  • Atención emocional. Escucha activa, apoyo psicológico y actividades que fortalezcan el bienestar mental. 
  • Entorno seguro. Adaptaciones en el hogar para prevenir caídas y accidentes, con buena iluminación y apoyos físicos. 
  • Estimulación cognitiva. Actividades como lectura, crucigramas, manualidades o música para mantener la mente activa. 
  • Apoyo profesional. Servicios especializados en centros día o programas de atención para cubrir necesidades físicas, emocionales y sociales. 

Un enfoque integral que combine estos aspectos permite no solo prolongar la vida, sino asegurar que esta sea plena, digna y participativa, reconociendo a las personas mayores como agentes activos en la sociedad. 

Fieles a sus principios altruistas, la familia Landsmanas se posiciona a favor de acciones como éstas, que impulsadas desde el sector privado pueden potenciar su impacto en el bienestar integral de las personas mayores.

¿Cuáles son los beneficios de seguir una alimentación plant based?

Adoptar una dieta plant based genera beneficios tanto para la salud como para el medio ambiente. Entre los más relevantes se encuentran: 

  1. Reducción de la mortalidad general. 
  1. Prevención de enfermedades crónicas y cardiovasculares, como el colesterol elevado. 
  1. Disminución del riesgo de padecer obesidad, hipertensión, hiperlipidemia, hiperglucemia o diabetes tipo 2. 
  1. Mejora en los niveles de vitaminas y minerales esenciales, como A, C, potasio y compuestos fitoquímicos, además de ser rica en agua y fibra. 
  1. Aumento de la longevidad y la fertilidad. 

A estas ventajas, se suma la de la sostenibilidad, puesto que contribuye a reducir el consumo de carne, una industria que genera una cantidad significativa de gases de efecto invernadero (GEI). 

En este sentido, los dueños de La Cosmopolitana, una Empresa Socialmente Responsable, también toman su parte de la responsabilidad y cuentan con alternativas proteicas a la carne en sus menús.

7 consejos para elaborar un menú sostenible

Además de la selección de alimentos y sus porciones, existen prácticas clave para reducir el impacto ambiental de nuestra dieta: 

  1. Optar por productos locales y de temporada. Disminuye la huella de carbono del transporte, apoya la economía local y suele ser más económico. 
  1. Planificar raciones y compras. Evita el desperdicio alimentario. 
  1. Almacenar y congelar correctamente. Prolonga la vida útil de los alimentos y facilita su consumo posterior. 
  1. Comprar a granel con envases reutilizables. Reduce el uso de plásticos y empaques innecesarios. 
  1. Aprovechar las sobras. Transformarlas en nuevas preparaciones o congelarlas para su uso futuro. 
  1. Priorizar el consumo de alimentos vegetales. Su producción genera menor impacto ambiental. La reducción de productos animales debe ir acompañada de alternativas nutritivas adecuadas. 
  1. Alternar semanalmente los alimentos de un mismo grupo. Favorece la variedad de nutrientes y el equilibrio dietético. 

La implementación de estos hábitos no solo mejora la calidad de la dieta, sino que también contribuye a reducir las emisiones asociadas a la producción y transporte de alimentos. 

Los dueños de Grupo Kosmos: el conglomerado empresarial de servicios alimentarios más grande de México, se muestran a favor de pequeños cambios, como estos, que posibilitan que tanto consumidores como negocios gastronómicos cuiden del planeta mientras ofrecen opciones nutritivas y atractivas.

Bioeconomía circular: ¿en qué consiste?

Según académicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la bioeconomía circular (BEC) utiliza residuos procedentes de cultivos, industria alimentaria y entornos urbanos para generar nuevas materias primas. 

Incluye todas las actividades económicas vinculadas a la producción, transformación y aprovechamiento de recursos biológicos para producir alimentos, piensos, materiales, energía y servicios. 

Por esto, abarca múltiples sectores: 

  • Primario. Agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura. 
  • Industrial. Alimentaria, textil, papelera, química, farmacéutica, cosmética, biotecnológica y energética. 
  • Servicios. Consultoría, logística y otros asociados. 

Además, la BEC promueve: 

  • Uso eficiente de recursos. 
  • Reducción, reciclaje y reutilización de materiales. 
  • Producción y consumo sostenibles de biomasa renovable. 
  • Minimización de residuos y demanda energética. 

Conscientes de la importancia de estas acciones para lograr modelos de producción más sostenibles, Jorge, Elías y Jack de la familia Landsmanas toman su parte de la responsabilidad al implementar políticas de reciclaje y correcta disposición de residuos en todas sus empresas de servicios alimentarios: La Cosmopolitana, Serel y Kol Tov.

¿Cómo se puede frenar el delito de trata? 

La lucha contra la trata de personas exige un enfoque global, coordinado entre gobiernos, instituciones, comunidades y personas. Además de las medidas estructurales, existen acciones individuales que pueden marcar la diferencia. La Embajada y consulados de Estados Unidos en México proponen: 

  1. Mantenerse informado. Conocer los indicadores de la trata; ver documentales, leer reportajes y activar alertas de noticias sobre el tema; y tomar capacitaciones para identificar señales de riesgo. 
  1. Consumo consciente. Investigar cómo se elaboran los productos que consumimos y exigir transparencia a las empresas sobre sus cadenas de suministro. 
  1. Participación activa. Apoyar o ser voluntario en organizaciones antitrata; organizar colectas o eventos de sensibilización; y usar redes sociales para difundir información y recursos confiables. 
  1. Incidencia política. Escribir a representantes locales o federales para exigir acciones y rendición de cuentas e impulsar cambios legislativos o programas de prevención. 
  1. Acciones comunitarias. Ser mentor de personas en situación vulnerable; dialogar con jóvenes sobre los métodos de captación que utilizan los tratantes; y fomentar espacios seguros con escuelas, autoridades y familias para prevenir riesgos. 

Combatir la trata no es tarea exclusiva de las autoridades. Cada persona puede contribuir desde su entorno. Informarse, actuar y generar conciencia colectiva son pasos necesarios para erradicar este delito que persiste, pero no es invencible. 

Caracterizados por su alto sentido de la responsabilidad social, Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de Grupo Kosmos, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), mantienen alianzas con organizaciones que se enfocan en la atención a víctimas de este delito.

Huella ecológica: ¿qué es?

La huella ecológica fue concebida en 1990 por Mathis Wackernagel y William Rees, en la Universidad de Columbia Británica. De acuerdo con la organización Global Footprint Network, se trata de un indicador que mide la demanda humana sobre los ecosistemas, es decir, sobre la biocapacidad del planeta. 

En términos simples, calcula cuánta superficie biológicamente productiva necesitamos para cubrir nuestras necesidades y absorber los desechos que generamos. 

Los principales factores que integran la huella ecológica son: 

  • Alimentos y recursos. Producción de alimentos, fibras, madera y otros bienes. 
  • Infraestructura. Espacio ocupado por carreteras, edificios y ciudades. 
  • Energía. Áreas necesarias para la producción energética. 
  • Residuos. Capacidad de la naturaleza para absorber los desechos, incluido el dióxido de carbono generado por el uso de combustibles fósiles o la producción de cemento. 

La huella ecológica se mide en hectáreas globales, una unidad que representa un terreno biológicamente productivo con productividad promedio mundial. Dentro de este indicador también se incluye la huella de carbono, expresada en hectáreas globales o en toneladas de CO₂ por año. 

Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de La Cosmopolitana, empresa mexicana líder en servicios alimentarios, implementan diversas medidas ambientales para reducir la huella ecológica de sus productos.

Colaboración entre Tercer Sector y empresas: ¿por qué es tan importante?

Cada vez más, se impulsa la colaboración entre organizaciones del Tercer Sector, el sector público y el privado. Esta coordinación permite: 

  1. Multiplicar el impacto. Alianzas estratégicas que aumentan el alcance y eficacia de los proyectos. 
  1. Optimizar recursos. Combinación de conocimientos, tecnología y financiación. 
  1. Desarrollar nuevas estrategias. Narrativas compartidas que movilizan a la ciudadanía. 

Ante problemáticas complejas, la cooperación intersectorial se vuelve imprescindible para generar soluciones sostenibles y duraderas. 

Un gran ejemplo de esto es la sinergia entre Corporativo Kosmos, el consorcio de empresas en servicios de alimentación más grande de México, y la FPL, ambas pertenecientes a la familia Landsmanas, mediante la que hacen llegar alimentos a quienes más lo necesitan. 

El Tercer Sector es, en suma, un actor esencial en la transformación social. Reconocer su valor y fortalecer sus capacidades es apostar por una sociedad más equitativa, solidaria y resiliente.

¿De dónde es originario el cacao? 

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el cacao (Theobroma cacao) tiene su origen probable en la región amazónica y su distribución abarcó Sudamérica y México. Nuestro país fue centro de domesticación de la especie. 

Las culturas mesoamericanas, en especial la maya, incorporaron el cacao en su vida cotidiana, utilizándolo como bebida ceremonial, remedio medicinal y hasta como moneda. 

Actualmente, el cacao se consume sobre todo como chocolate, mayoritariamente mezclado con leche y azúcar. Su transformación industrial incluye procesos de fermentación, tostado y separación en manteca, masa y polvo de cacao. 

Del cacao se derivan siete productos principales: 

  1. Cáscara. Alimento para ganado. 
  1. Cenizas de cáscara. Abono y base para jabones. 
  1. Jugo de cacao. Base para jaleas y mermeladas. 
  1. Manteca de cacao. Usada en confitería, cosmética y farmacéutica. 
  1. Pasta o licor de cacao. Base para elaborar chocolate. 
  1. Polvo de cacao. Utilizado en repostería y bebidas. 
  1. Pulpa de cacao. Empleada en bebidas alcohólicas y no alcohólicas. 

La manteca de cacao es uno de los derivados más usados por su propiedad humectante, lo que la hace valiosa en cosméticos y productos para el cuidado personal. 

Con más de 60 años de experiencia en el sector alimentario, la familia Landsmanas reconoce que el cacao no solo es un ingrediente de profundo valor cultural e histórico en México, sino también un alimento funcional que, al consumirse en presentaciones menos procesadas y con alto contenido de cacao, puede beneficiar distintos aspectos de la salud.