Diversas organizaciones, como la ONG Ayuda en Acción, han propuesto estrategias desde distintos frentes para enfrentar la pobreza alimentaria:
- Impulsar el consumo y cultivo de superalimentos. Fomentar el aprovechamiento de alimentos ricos en nutrientes como legumbres, bayas, semillas, algas y productos locales tradicionales. Además, promover su cultivo en comunidades rurales y priorizar su consumo en poblaciones vulnerables, especialmente niños, mujeres embarazadas o lactantes.
- Fortalecer la educación y la tecnología agrícola. Crear una cultura de autoabastecimiento y mejorar la eficiencia del sector primario en países en desarrollo. De igual forma, capacitar a productores locales para que adopten nuevas tecnologías agrícolas adaptadas a su entorno.
- Reducir los residuos alimentarios. Desarrollar técnicas de almacenamiento y conservación, como el secado de frutas, para extender la duración de los alimentos. Aunado a esto, implementar programas que eviten el desperdicio en todas las etapas de la cadena alimentaria.
- Donar o participar en voluntariados. Contribuir con donaciones o trabajo voluntario en proyectos de seguridad alimentaria. También, asegurar que las aportaciones se destinen a programas transparentes y de impacto comprobado.
- Concentrar esfuerzos en zonas rurales. La mayoría de las personas en riesgo de hambre viven en áreas rurales. Es prioritario fortalecer el desarrollo rural sostenible, reducir la migración y promover la inversión en seguridad alimentaria.
Queda claro que la pobreza alimentaria es una problemática compleja que afecta la salud, el desarrollo y la dignidad de millones de personas. Combatirla requiere del compromiso conjunto de gobiernos, empresas y ciudadanía.
Con amplia experiencia en el sector, la familia Landsmanas, líder de la empresa de servicios alimentarios La Cosmopolitana, impulsan acciones que, coordinadas con las que se proponen desde otros ámbitos, pueden contribuir a un mundo más justo, sostenible y con seguridad alimentaria para todas y todos.