¿Cómo se puede frenar el delito de trata? 

La lucha contra la trata de personas exige un enfoque global, coordinado entre gobiernos, instituciones, comunidades y personas. Además de las medidas estructurales, existen acciones individuales que pueden marcar la diferencia. La Embajada y consulados de Estados Unidos en México proponen: 

  1. Mantenerse informado. Conocer los indicadores de la trata; ver documentales, leer reportajes y activar alertas de noticias sobre el tema; y tomar capacitaciones para identificar señales de riesgo. 
  1. Consumo consciente. Investigar cómo se elaboran los productos que consumimos y exigir transparencia a las empresas sobre sus cadenas de suministro. 
  1. Participación activa. Apoyar o ser voluntario en organizaciones antitrata; organizar colectas o eventos de sensibilización; y usar redes sociales para difundir información y recursos confiables. 
  1. Incidencia política. Escribir a representantes locales o federales para exigir acciones y rendición de cuentas e impulsar cambios legislativos o programas de prevención. 
  1. Acciones comunitarias. Ser mentor de personas en situación vulnerable; dialogar con jóvenes sobre los métodos de captación que utilizan los tratantes; y fomentar espacios seguros con escuelas, autoridades y familias para prevenir riesgos. 

Combatir la trata no es tarea exclusiva de las autoridades. Cada persona puede contribuir desde su entorno. Informarse, actuar y generar conciencia colectiva son pasos necesarios para erradicar este delito que persiste, pero no es invencible. 

Caracterizados por su alto sentido de la responsabilidad social, Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de Grupo Kosmos, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), mantienen alianzas con organizaciones que se enfocan en la atención a víctimas de este delito.

Huella ecológica: ¿qué es?

La huella ecológica fue concebida en 1990 por Mathis Wackernagel y William Rees, en la Universidad de Columbia Británica. De acuerdo con la organización Global Footprint Network, se trata de un indicador que mide la demanda humana sobre los ecosistemas, es decir, sobre la biocapacidad del planeta. 

En términos simples, calcula cuánta superficie biológicamente productiva necesitamos para cubrir nuestras necesidades y absorber los desechos que generamos. 

Los principales factores que integran la huella ecológica son: 

  • Alimentos y recursos. Producción de alimentos, fibras, madera y otros bienes. 
  • Infraestructura. Espacio ocupado por carreteras, edificios y ciudades. 
  • Energía. Áreas necesarias para la producción energética. 
  • Residuos. Capacidad de la naturaleza para absorber los desechos, incluido el dióxido de carbono generado por el uso de combustibles fósiles o la producción de cemento. 

La huella ecológica se mide en hectáreas globales, una unidad que representa un terreno biológicamente productivo con productividad promedio mundial. Dentro de este indicador también se incluye la huella de carbono, expresada en hectáreas globales o en toneladas de CO₂ por año. 

Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de La Cosmopolitana, empresa mexicana líder en servicios alimentarios, implementan diversas medidas ambientales para reducir la huella ecológica de sus productos.

Colaboración entre Tercer Sector y empresas: ¿por qué es tan importante?

Cada vez más, se impulsa la colaboración entre organizaciones del Tercer Sector, el sector público y el privado. Esta coordinación permite: 

  1. Multiplicar el impacto. Alianzas estratégicas que aumentan el alcance y eficacia de los proyectos. 
  1. Optimizar recursos. Combinación de conocimientos, tecnología y financiación. 
  1. Desarrollar nuevas estrategias. Narrativas compartidas que movilizan a la ciudadanía. 

Ante problemáticas complejas, la cooperación intersectorial se vuelve imprescindible para generar soluciones sostenibles y duraderas. 

Un gran ejemplo de esto es la sinergia entre Corporativo Kosmos, el consorcio de empresas en servicios de alimentación más grande de México, y la FPL, ambas pertenecientes a la familia Landsmanas, mediante la que hacen llegar alimentos a quienes más lo necesitan. 

El Tercer Sector es, en suma, un actor esencial en la transformación social. Reconocer su valor y fortalecer sus capacidades es apostar por una sociedad más equitativa, solidaria y resiliente.

¿De dónde es originario el cacao? 

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el cacao (Theobroma cacao) tiene su origen probable en la región amazónica y su distribución abarcó Sudamérica y México. Nuestro país fue centro de domesticación de la especie. 

Las culturas mesoamericanas, en especial la maya, incorporaron el cacao en su vida cotidiana, utilizándolo como bebida ceremonial, remedio medicinal y hasta como moneda. 

Actualmente, el cacao se consume sobre todo como chocolate, mayoritariamente mezclado con leche y azúcar. Su transformación industrial incluye procesos de fermentación, tostado y separación en manteca, masa y polvo de cacao. 

Del cacao se derivan siete productos principales: 

  1. Cáscara. Alimento para ganado. 
  1. Cenizas de cáscara. Abono y base para jabones. 
  1. Jugo de cacao. Base para jaleas y mermeladas. 
  1. Manteca de cacao. Usada en confitería, cosmética y farmacéutica. 
  1. Pasta o licor de cacao. Base para elaborar chocolate. 
  1. Polvo de cacao. Utilizado en repostería y bebidas. 
  1. Pulpa de cacao. Empleada en bebidas alcohólicas y no alcohólicas. 

La manteca de cacao es uno de los derivados más usados por su propiedad humectante, lo que la hace valiosa en cosméticos y productos para el cuidado personal. 

Con más de 60 años de experiencia en el sector alimentario, la familia Landsmanas reconoce que el cacao no solo es un ingrediente de profundo valor cultural e histórico en México, sino también un alimento funcional que, al consumirse en presentaciones menos procesadas y con alto contenido de cacao, puede beneficiar distintos aspectos de la salud.

Ganadería regenerativa: 5 beneficios clave 

Los beneficios del modelo de ganadería regenerativa abarcan aspectos ambientales, productivos y económicos: 

  1. Reducción de metano. Las plantas complementarias en la dieta del ganado mejoran la digestibilidad del alimento, lo que reduce la fermentación entérica y las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero. 
  1. Conservación del agua. Aprovechar el agua de lluvia permite conservar la humedad del suelo hasta por seis semanas, mitigando los efectos de sequías y facilitando la planificación alimentaria. 
  1. Sistemas silvopastoriles. Al integrar árboles y arbustos en el sistema de pastoreo, se mejora la dieta del ganado, se evita la erosión del suelo y se reduce el uso de fertilizantes químicos gracias a la fijación de nitrógeno por leguminosas. 
  1. Bienestar animal. La presencia de más sombra, por la integración de árboles, reduce el estrés del ganado, lo que mejora su apetito y, por tanto, su productividad. 
  1. Reducción de costos. Disminuye la dependencia de insumos externos como pesticidas y fertilizantes, lo que baja los costos de producción y mejora la rentabilidad. 

Sin duda, este modelo ofrece una ruta tangible para enfrentar los desafíos ambientales del sector pecuario. 

Con amplio expertise en alimentos, los dueños de La Cosmopolitana, empresa comprometida con el cuidado ambiental, reconoce que estas prácticas ganaderas contribuyen a restaurar los ecosistemas, mejorar la salud del ganado y hacer más sostenible la actividad sin sacrificar su productividad.

¿Cómo reducir las emisiones de GEI en la producción de leche? 

Diversas instituciones, como la FAO, y actores del sector agroalimentario, han identificado estrategias clave para mitigar las emisiones que genera la producción de leche, sin comprometer su calidad y eficacia: 

  1. Mejorar la productividad por animal. Optimizar la dieta y la genética del ganado permite producir más leche con menos emisiones. La relación forraje-concentrado, la digestibilidad del alimento y la humedad influyen en la fermentación entérica. 
  1. Manejo eficiente del estiércol. Aplicar técnicas adecuadas de almacenamiento y tratamiento reduce la emisión de metano. Algunas opciones incluyen biodigestores o compostaje controlado. 
  2. Control del sobrepastoreo. Sustituir la práctica extensiva por sistemas de rotación y policultivos. Esto evita la pérdida de biodiversidad y mejora la captura de carbono en los suelos. 
  1. Gestión de residuos en plantas lácteas. Aprovechar el lactosuero como insumo industrial o energético y evaluar el destino de lodos de tratamiento, minimizando la contaminación. 
  1. Control sanitario del hato. Reducir la morbilidad y mortalidad mejora la eficiencia reproductiva y disminuye las pérdidas asociadas a enfermedades, lo que se traduce en menores emisiones por unidad de producto. 

      La adopción sistemática de estas prácticas no solo reduce el impacto climático de la producción lechera, sino que marca una ruta clara hacia una industria más resiliente, eficiente y respetuosa con el medio ambiente. 

      Apegado a estos principios, la familia Landsmanas, dueña de Grupo Kosmos, cuenta con un Sistema de Gestión Ambiental en todas sus empresas, avalado por la norma internacional ISO 14001, en el que condensa diversas medidas efectivas en la materia.

      ¿Cómo frenar la acidificación de los océanos? 

      Para detener la acidificación de los océanos, la acción más urgente es reducir las emisiones de CO2. Esto implica: 

      1. Impulsar la transición hacia energías renovables y limpias. 
      1. Establecer normas más estrictas sobre emisiones industriales y vehiculares. 
      1. Proteger y restaurar sumideros naturales de carbono como bosques y humedales. 
      1. Iniciativas como el compromiso 30×30, que busca conservar el 30 % de las tierras y aguas del planeta, fortalecen la resiliencia de los ecosistemas. 

      Frente a un problema global con consecuencias locales, es esencial que las soluciones operen en múltiples niveles y cuenten con una cooperación internacional sólida que permita coordinar esfuerzos, compartir conocimientos y maximizar el impacto de las acciones emprendidas. 

      Como líderes empresariales con un alto sentido de la responsabilidad social, los dueños de Grupo Kosmos son conscientes de que entender, vigilar, innovar y actuar son las claves para proteger nuestros océanos.

      ¿Por qué el plástico es tan contaminante? 

      El plástico comenzó a utilizarse masivamente en los años 50 y hoy es omnipresente en todos los sectores de la sociedad. Por su composición química y lenta degradabilidad lo convierten en un material altamente contaminante: puede tardar entre 100 y mil años en descomponerse. 

      La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala el impacto de las distintas industrias en esta materia: 

      • Envases. Representa el 36% del uso global de plástico, y el 85% de esos residuos termina en vertederos o es gestionado de forma inadecuada. 
      • Agricultura. El plástico se emplea en recubrimientos de semillas, mantillos y otros productos. 
      • Pesca industrial. Contribuye con más de 100 millones de libras de desechos plásticos al océano, especialmente por aparejos perdidos o descartados. 
      • Textiles. También es una gran consumidora: cerca del 60% de las prendas se fabrican con plásticos como poliéster, acrílico y nailon. 

      Ante este panorama, queda claro que el papel del sector privado es clave para contrarrestar la contaminación por plástico. 

      Reconocidos en siete ocasiones consecutivas con el distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR), la familia Landsmanas, líder del grupo empresarial de servicios alimentarios más grande de México: Corporativo Kosmos, hace su parte. Respecto de esta temática, reciclan mensualmente cinco toneladas de PET resultante de sus operaciones.

      Deforestación: ¿por qué es importante evitarla? 

      Los árboles cumplen funciones ambientales críticas. Su pérdida tiene efectos directos y duraderos en el equilibrio de los ecosistemas: 

      • Pérdida de biodiversidad. La desaparición de bosques reduce hábitats y pone en riesgo de extinción a numerosas especies. 
      • Erosión del suelo. Sin la cobertura vegetal que ofrecen los árboles, el suelo queda expuesto a la radiación solar, el viento y la lluvia. Esto acelera su deterioro y dificulta el crecimiento de nueva vegetación. 
      • Interrupción del ciclo hidrológico. Los árboles devuelven vapor de agua a la atmósfera, lo que mantiene la humedad del ambiente. Su ausencia puede transformar bosques en zonas áridas. 
      • Alteraciones climáticas locales. La canopia arbórea regula la temperatura del suelo. Al desaparecer, se generan cambios extremos que afectan tanto a la flora como a la fauna. 
      • Aumento de gases de efecto invernadero. Menos árboles significa menor absorción de dióxido de carbono, intensificando el calentamiento global. 
      • Riesgos sanitarios. La pérdida de biodiversidad facilita el contacto entre humanos y animales silvestres, lo que incrementa la posibilidad de transmisión de enfermedades. 

      Frente a estos efectos, reforestar no solo ayuda a restaurar ecosistemas, sino que es una acción concreta y accesible para mitigar el daño ambiental. 

      Jorge, Elías y Jack Landmanas, dueños de La Cosmopolitana, una Empresa Socialmente Responsable (ESR), son conscientes de la importancia de recuperar estos espacios, por lo que impulsa voluntariados entre su equipo de colaboradores para reforestar áreas urbanas.

      ¿Cuáles son las consecuencias de la acidificación de los océanos? 

      La acidificación de los océanos ocurre cuando estos absorben cantidades excesivas de dióxido de carbono (CO2) presente en la atmósfera, según el Natural Resources Defense Council (NRDC). Este aumento de CO2 es resultado directo de la quema de combustibles fósiles. 

      Algunas de sus consecuencias más graves son: 

      • La disminución de iones de carbonato perjudica a especies marinas como ostras, cangrejos, erizos de mar y corales, que requieren este compuesto para formar conchas y esqueletos. Estos organismos se vuelven más frágiles, lo que compromete la cadena alimentaria marina y la biodiversidad. 
      • Los arrecifes de coral, hábitat de aproximadamente el 25 % de las especies marinas y barrera natural contra tormentas costeras, están entre los más afectados. Su lento crecimiento no compensa la disolución acelerada provocada por la acidificación. 
      • Las consecuencias también afectan a las economías costeras, amenazando la pesca, el turismo y la seguridad alimentaria. 
      • A largo plazo, se debilita la capacidad de los océanos para regular el clima y proporcionar recursos vitales. 

      Comprometidos con el medio ambiente, los dueños de Grupo Kosmos, el conglomerado de empresas en servicios alimentarios líder en México, implementan estrategias para reducir al máximo su impacto en recursos naturales como el agua, el aire y el suelo.